Arrugas de la pata de gallo: mitos y realidades sobre el tratamiento con toxina botulínica

Arrugas de la pata de gallo: mitos y realidades sobre el tratamiento con toxina botulínica

En esta nueva entrada de mi blog Derma Tendencias, quiero hablaros de un tema que tarde o temprano nos preocupa a muchos de nosotros: las llamadas arrugas de la “pata de gallo”, también conocidas como arrugas perioculares. Al hablar de ellas, casi de manera directa nos viene a la cabeza el tratamiento con toxina botulínica (fármaco comúnmente conocido como botox , que es capaz de relajar los músculos), que se posiciona a la cabeza como una de las técnicas más demandadas en las consultas de Dermatología estética.

Pienso que antes de hablar de tratamientos en concreto, es interesante saber por qué se producen estas arrugas que tenemos alrededor de los ojos. Conociendo las causas, va a ser más sencillo entender por qué usamos un tratamiento u otro y recomendaremos ciertas medidas de prevención.

*El por qué de las arrugas perioculares:

  • Contracción de los músculos de la mímica facial: es la causa fundamental. Son 5 los músculos que se contraen con fuerza en el tercio superior de la cara y que a largo plazo van a dar paso a la aparición de arrugas en la piel de la zona: procerus y corrugador (en el entrecejo), frontal (en la frente) y orbicular de los ojos (en la zona afectada por las popularmente conocidas como “patas de gallo”). No entraré en más detalles anatómicos, pero quiero resaltar que cada persona tiende a contraer más unos músculos que otros y eso hará que se marquen más unas arrugas frente a otras.
  • Envejecimiento extrínseco: las expresiones faciales marcadas que acabamos de mencionar forman parte de este subgrupo, pero además hay otros muchos factores determinantes de la aparición de arrugas. Algunos de ellos son el consumo de tabaco, de alcohol, la exposición solar, el dormir en una postura fija durante horas, etc.
  • Envejecimiento intrínseco: desgraciadamente, con el paso de los años vamos formando menos colágeno y elastina, y nuestra piel se vuelve más fina. Todo ello hace que tengamos una mayor flacidez y sean más evidentes las arrugas.

*Qué podemos hacer para PREVENIR la aparición de las arrugas perioculares:

  • Usa gafas de sol: estarás evitando los efectos nocivos de la radiación ultravioleta sobre la piel y los ojos y además no contraerás con fuerza los músculos de la zona (que es la causa fundamental de la aparición de arrugas marcadas). Esta medida cobra aún más importancia en personas con ojos claros.
  • Revisa tus ojos: sabemos que la miopía, la hipermetropía y otros muchos problemas de visión no corregidos de manera adecuada, dan lugar a gestos forzados que marcan aún más las arrugas.
  • Elige un contorno de ojos que se adapte a tu problema: en la entrada previa del blog os hablé largo y tendido sobre ojeras y bolsas y cómo elegir vuestro contorno de ojos ideal. (Ver entrada anterior).
  • Tratamiento con toxina botulínica: sí, estáis leyendo bien. Puede resultar polémico, sobre todo antes de leer todo lo que os cuento más adelante sobre los mitos y realidades asociados a este tratamiento. En algunos casos concretos en los que exista una fuerte gesticulación de una zona (por ejemplo, el entrecejo), un tratamiento precoz va a evitar la aparición de arrugas marcadas inestéticas.
Patas de gallo

Antes de pasar a hablar sobre las diferentes opciones de tratamiento, me parece interesante describir algunos MITOS y REALIDADES sobre el tratamiento con toxina botulínica.

  • MITO: la toxina botulínica hincha.
  • REALIDAD: la toxina botulínica no aporta volumen al rostro. Se inyecta en los músculos de la mímica facial para conseguir su relajación. En cambio, un tratamiento con una cantidad excesiva de relleno de ácido hialurónico sí puede darnos ese aspecto hinchado del que huimos.
  • MITO: la toxina botulínica te deja sin expresión y con un resultado poco natural.
  • REALIDAD: el objetivo del tratamiento con toxina botulínica es relajar los músculos de la mímica facial; de aquellos que producen unas arrugas poco estéticas. El resultado que perseguimos es un aspecto más relajado, que suavice arrugas, manteniendo cierta movilidad. En resumen, tener buena cara, pero que los demás no sepan por qué.
  • MITO: una vez que te inyectan toxina botulínica, debes usar este tratamiento siempre, ya que de lo contrario tu piel empeora de repente.
  • REALIDAD: el efecto de relajación muscular que produce la toxina botulínica es totalmente transitorio (de unos 4 meses). Si una persona lleva años haciendo este tratamiento y por el motivo que sea lo suspende, se ha demostrado que su piel estará mejor que antes. Se ha publicado en la literatura el aumento de formación de colágeno y elastina en las zonas de inyección de botox.
  • MITO: si comienzo con las inyecciones de botox, me volveré adicta/o.
  • REALIDAD: más que hablar de adicción, lo que en realidad sucede y es lo que hace que sea uno de los tratamientos más demandados y que fideliza a los pacientes son sus buenos resultados. Una vez que nos vemos  tan bien con este tratamiento, queremos seguir estando así y no perder el efecto.

Todos estos mitos me los han trasladado muchos de mis pacientes y de esta manera soy consciente de que el tratamiento con toxina botulínica, si no se explica bien, puede ser rechazado de inicio por el miedo a quedar “paralizado” o con un resultado poco natural.

*TRATAMIENTOS de las arrugas perioculares:

Siempre que planteo un tratamiento de arrugas en la zona periocular en mis pacientes, valoro con detenimiento la forma en que gesticula. Cada uno tenemos una forma de hacerlo y, por lo tanto, el tratamiento será diferente.

En general, el objetivo de cualquier tratamiento de arrugas en la zona será suavizarlas y huiremos del concepto “planchado” que a día de hoy genera (con razón) tanto rechazo.

También debemos tener en cuenta que hay unas arrugas más inestéticas que otras. Se acepta en general que las más inestéticas son las del entrecejo, mientras que las conocidas como “patas de gallo” no lo son tanto, ya que se asocian a la sonrisa.

Os hablaré de 4 situaciones diferentes (que son las más comunes) y qué tratamientos realizamos habitualmente:

  1. Arrugas de expresión, no marcadas en reposo: tratamiento con toxina botulínica con finalidad “preventiva”.
  2. Arrugas de expresión levemente marcadas en reposo: tratamiento con toxina botulínica. En general, el tratamiento repetido (2 veces al año) con toxina botulínica mejora la calidad de la piel y mejora esas arrugas poco marcadas.
  3. Arrugas perioculares marcadas (sin incluir la zona de la ojera): es habitual que además del tratamiento con toxina botulínica, recomendemos asociar relleno con ácido hialurónico. Éste aporta el volumen perdido en el caso de arrugas profundas.
  4. Arrugas en la zona de la ojera/bolsa: es una zona anatómicamente compleja y el uso de toxina botulínica en esta región puede hacer empeorar una bolsa preexistente. Para tratar las pequeñas arrugas superficiales se pueden usar los láseres fraccionados o los ultrasonidos microfocalizados.

*CORRECCIÓN de las arrugas perioculares:

Más que hablar de corrección, lo propio sería hablar de “cómo no hacer más evidentes las arrugas perioculares” cuando usamos maquillaje.

  • La regla número 1 es hidratar muy bien la piel de la zona antes del maquillaje. Si no lo hacemos y la piel está seca, haremos mucho más evidentes las arrugas.
  • Evita emplear productos de maquillaje muy densos en la zona del contorno de ojos. Proporcionan un resultado poco natural y tienden a cuartear.
  • Las Prebases de maquillaje, pueden resultar de utilidad, de la misma manera que disimulan el aspecto de los poros.

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